“¡Venid, damas y caballeros, niños y niñas de todas las edades!”
Todos se acercaron, curiosos por ver qué nuevos trucos les traía ese joven hombre. Portaba un curioso traje de payaso, tal vez por eso llamara tanto la atención. Los colores habían sido sustituidos por el blanco y el negro y, en lugar de llevar peluca, vestía una especie de sombrero con un cascabel. Éste hizo un gesto con la mano, invitando a los pequeños a entrar. Los padres, al ver que el chico se haría cargo, se marcharon, pues tenían tareas que hacer.
Una vez dentro, el “bufón” cerró la puerta de la pequeña carpa que había sido montada en la plaza. Miró a todos lados y asintió, satisfecho con la cantidad de espectadores que tendría.
“Venga pequeños, quiero oír vuestros gritos”, pensó, mientras una macabra sonrisa surcaba su rostro maquillado.
Caminó hasta el escenario, el cual se encontraba al fondo de la estancia, y se plantó justo en el centro, dispuesto a comenzar su show.
-Bienvenidos, niños y niñas, hoy será un día inolvidable para todos y cada uno de vosotros. Recordad muy bien esas palabras, porque cuando esto termine, veréis que tengo razón –Seguidamente se desvaneció en la oscuridad, lo último que pudieron ver de él fueron sus ojos, ahora rojos y brillantes.