Tú, que siempre estabas a mi lado. Tú, que me dijiste que me amabas más que a nada en el mundo, que estaríamos eternamente juntos, que nada nos separaría jamás… Tú, ya no eres nada para mí… Fui una completa estúpida, pensando que todo lo que me prometías era cierto, pero ahora comprendo que no eran más que sucias mentiras. Te vi aquel día en el parque, mientras paseaba. Te encontrabas tonteando con aquella chica, e incluso llegaste a besarla… Me alejé lo más rápido que pude en dirección a mi casa, pensando que podría haber sido un error, que ése no eras tú. Me derrumbé sobre mi cama, intentando reprimir las lágrimas, pero había instantes en los que no servía de nada y una gota se deslizaba sobre mi rostro. Creí estar equivocada, mis sentimientos hacia ti me habían cegado completamente, sin embargo, desde esa tarde, te he visto con otras… Ahora no me queda ninguna duda, aquél eras tú. Ahora quiero que sepas que no te quiero volver a ver. Para mí, tú ya estás muerto. Ya no eres nada para mí…
martes, 29 de junio de 2010
domingo, 20 de junio de 2010
¿Is that the end?
¿Qué hacer? Ya no sé lo que siento, la confusión entrelaza en mi cabeza los pensamientos, impidiéndome pensar con absoluta claridad ¿Qué debo hacer? No lo sé, estoy confusa. Mis errores hacen que me desmorone ante todos, pero nadie se da cuenta, qué mas da.
No sé a quién preguntarle, tengo miedo de equivocarme de nuevo y echar todo abajo, destruir una amistad que no quiero perder.
Estoy sola, aquí, las lágrimas quieren caer, por diferentes motivos, pero no lo hacen. No quiero que me vean, por eso escondo mis sentimientos en lo más hondo de mi ser, tragándome esas gotas, que podrían desahogarme al menos por un efímero instante.
¿Tal vez se está acercando el fin?
martes, 15 de junio de 2010
Mirror.
domingo, 13 de junio de 2010
Hate you, Love you.
¿Por qué aún te amo? ¿Por qué, después de todo lo que has hecho…? Dicen que el ser humano es el único que tropieza varias veces con la misma piedra, y creo que realmente es cierto. Siempre quedará en mi mente esa imagen, tu “traición” –por decirlo así-… tus mentiras… todo… odio todo eso, mas no puedo olvidar los momentos que pasamos juntos, tus besos, tus caricias, el calor de tu cuerpo junto al mío… Este dolor me quiebra lentamente por dentro, confundiéndome más y más cada día que pasa. Te odio y te amo al mismo tiempo, dos sentimientos incompatibles que se entrelazan en mi interior, matándome poco a poco.
miércoles, 9 de junio de 2010
Number One.
Intenté ser perfecto. Todos esos días matándome a estudiar para sacar mejores notas, la idea de ingresar en el equipo de fútbol del instituto, los numerosos problemas a los que me he enfrentado, todo, absolutamente todo, lo he hecho por ti, aunque no me creas. Por conseguir tu aprobación, para que me aceptes como tu hijo que soy. Siempre me echas en cara lo buen estudiante que eras, un estudiante de sobresalientes, al que todo se le daba perfectamente, fuera lo que fuese. Por desgracia, no he sido el chico que esperabas. Soy un negado para los estudios, casi siempre apruebo con un simple bien, pocas veces con notables, y mejor ni hablar de lo que viene después; pero con eso no te basta, quieres que sea como tú cuando tenías mi edad, algo que para mí es algo prácticamente inalcanzable. Por muy grande que sea mi esfuerzo por complacerte, no consigo mejorar en clase, mis notas siguen exactamente iguales; y en los partidos, el equipo nunca ha conseguido una mísera victoria gracias a mí, ya que me paso casi todo el tiempo en el banquillo. Y, ¿qué es lo que obtengo a cambio? Únicamente gritos y reprimendas. Ya estoy harto de esta vida contigo, ojala estuviera mamá aquí, para hacerme sentir mejor y darme el cariño y el afecto que nunca me has dado. Todo esto ha sido, en gran parte, por tu culpa, nunca me has aceptado tal y como soy, con mis virtudes y mis defectos, como haría cualquier padre. Has hecho absolutamente todo lo contrario, hacer que me sienta culpable por haber nacido así. Siendo que fuera otra persona, completamente distinta a mi verdadero yo, pero ya me he cansado, a partir de hoy seré yo mismo, y nadie podrá impedírmelo. Ni siquiera tú. Intenté ser perfecto, y he fracasado. Lo siento mucho... pero no puedo ser quién no soy. No puedo ser el número uno.
lunes, 7 de junio de 2010
PH.
Éste es un fic que escribí para un trabajo de lengua. Los personajes son Reo y Elliot, de Pandora Hearts, que junto que Xerxes, son mis personajes favoritos de la serie :3
----------Cerró la puerta tras de sí y se sentó en el sillón, desde el cual encendió su reproductor de música. Cerró los ojos y se concentró en los sonidos que salían de aquel aparato, estos eran un poco estruendosos, pero le gustaban y conseguían que se relajase. Cosa que le venía muy bien, ya que lo que más necesitaba en ese momento era tranquilidad. Mientras escuchaba la melodía de la canción, la cual tenía una letra triste, le vinieron a la mente momentos con su familia, sus amigos y, aunque pareciera imposible, de Reo, su sirviente; mas Elliot, que así se llamaba el joven, sabía por qué había aparecido él en su cabeza. Reo no era un simple criado, era más que eso, su compañero y amigo de la infancia, que había estado con él en todo momento, daba igual si era bueno o malo, no se separaría de él. Aunque se enfadara con el chico de vez en cuando por echarle siempre la culpa, realmente no se sentía completo si él no lo reprendía por sus actos. Siempre decía que él tenía una gran amabilidad, cosa que Elliot no llegaba a entender por qué pensaba eso, si a él no le parecía que fuese amable con nadie, solo cumplía con su deber como legítimo heredero de la casa Nightray. De repente, Reo apareció en la estancia, sostenía en las manos un par de libros. Siempre que estaban juntos, Reo leía un libro mientras conversaban, y a veces le hacía comentarios de algún dato que encontraba interesante. Otra actividad que también le encantaba era la escritura, en sus momentos a solas se dedicaba a escribir historias cortas que después guardaba en una carpeta bajo su cama. Reo se sentó en el suelo, apoyando la espalda en el sillón, justo al lado de Elliot. Hablaron durante largo rato. Mientras, el joven Nightray recordaba cómo había sido Reo cuando llegó por primera vez a aquella mansión. Éste era huérfano, y, como tenía la misma edad que Elliot, su padre había decidido llevarlo a la casa para que le hiciera compañía a su pequeño hijo, ya que él mismo no podía pasar mucho tiempo con el niño. Cuando Elliot lo vio, pudo darse cuenta de que éste irradiaba un sentimiento de soledad y tristeza, además de la timidez que lo hacía tan callado. Pero las cosas habían cambiado, Reo ya no era el mismo de antes, ahora hablaba mucho más y parecía ser feliz. Elliot sonrió y se quedó dormido, mientras Reo depositaba una manta sobre él y se sentaba de nuevo a su lado.
miércoles, 2 de junio de 2010
Nightmare.
Corría sin parar a través de la espesura del bosque. Veía una columna de humo elevándose sobre las copas de los árboles, supo que ocurría algo, y que, seguramente, no era nada bueno. Esquivaba con torpeza los numerosos obstáculos que se encontraban en su camino, cayendo varias veces sobre el barro formado la noche anterior, pero esto no le impedía levantarse de nuevo y seguir en una sola dirección, hacia aquella nube gris. Parte de su ropa se desgarró al pasar junto a unas zarzas que crecían al borde del angosto sendero. Finalmente atravesó un último arbusto y se desplomó en el suelo, jadeando y completamente agotado. Al levantar la cabeza se quedó paralizado, su aldea, su casa, todo ardía en llamas. Podía oír los gritos de la gente que continuaba atrapada en sus hogares. De repente, uno de los chillidos captó su atención y lo hizo reaccionar. Provenía de una pequeña vivienda no muy lejos de donde se encontraba. Se dirigió a ella usando las pocas fuerzas que le quedaban, no se rendiría. Las voces que había escuchado eran de su propia familia, que aún seguía con vida, dentro de la casa. Sin pensárselo dos veces, entró. Vio a un reducido número de personas que se agrupaban bajo la escalera, donde el fuego no había llegado todavía. Se dirigió hacia ellos, pero cuando estaba a poco menos de un metro, se oyeron varios disparos, procedentes de diversos ángulos. Todo ocurrió de manera rápida y confusa. Se paró en seco, con los ojos completamente abiertos. Un charco de sangre se había formado frente a él y poco a poco llegaba a sus pies. Su ropa y su rostro también habían quedado manchados de aquel líquido carmesí. Aquello que tanto odiaba. Tras un rato volvió en sí. Percatándose de la situación. Toda su familia yacía en el suelo, inmóvil. Se dejó caer de rodillas sobre el charco y gritó con todas sus fuerzas, se sentía impotente al no poder haber hecho nada para salvar sus vidas, ahora todos habían muerto. Ya no le quedaba nada, estaba solo. Lo único que quería era gritar, gritar hasta quedarse sin voz, y esperar a que las llamas lo consumieran.
Se despertó gritando, agitado. Miró a su alrededor, estaba en su casa, tendido en su cuarto sobre la cama. Ésta estaba sin deshacer, se había quedado dormido mientras leía. “Todo ha sido un sueño”, pensó mientras se encogía sobre sí mismo, agarrando fuertemente las mantas, como si pudieran escaparse de sus manos en cualquier momento. “Una pesadilla…”, se repitió. Una pesadilla que lo atormentaba noche tras noche.
Se despertó gritando, agitado. Miró a su alrededor, estaba en su casa, tendido en su cuarto sobre la cama. Ésta estaba sin deshacer, se había quedado dormido mientras leía. “Todo ha sido un sueño”, pensó mientras se encogía sobre sí mismo, agarrando fuertemente las mantas, como si pudieran escaparse de sus manos en cualquier momento. “Una pesadilla…”, se repitió. Una pesadilla que lo atormentaba noche tras noche.
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