martes, 16 de agosto de 2011

Dead.

Observaba, desde el umbral de la puerta, aquella escena que había destruido todos sus deseos, sus sueños, su razón para vivir, todo su ser. Había muerto por dentro al ver lo que le esperaba en aquel cuarto de baño. Una joven de cabellos oscuros y tez blanca, lo miraba con semblante inexpresivo y la mirada perdida en el más allá. El vestido color crema que llevaba puesto estaba teñido de carmesí. Había que reconocer que ese tono le favorecía y contrastaba muy bien con su piel, pero la procedencia del mismo hacía que el chico lo despreciara. En su pecho yacía un puñal, clavado justo en el corazón.
Sin poder aguantar más el dolor, se dirigió pausadamente hacia la bañera, para desplomarse de rodillas ante ella, mientras unas lágrimas surcaban su rostro.
Lo único en lo que podía pensar en aquel momento era en el asesino de la que había sido su amada, deseaba con toda su alma acabar con aquel tipo, por ella.