lunes, 30 de agosto de 2010

The Past, The Future.

Se miran en silencio, manteniendo una conversación sin necesidad de usar palabras, sus ojos hablan por sí solos. La lluvia que cae empapa sus rostros y sus ropas, pero eso no tiene importancia para ellos. Ambos saben que todo había acabado hace mucho, pero ninguno quiere creerlo aún. Los ojos de él reflejan dolor, culpabilidad, arrepentimiento. Se odia a sí mismo por sus actos, pero ya el daño está hecho, no hay marcha atrás, no puede hacer nada. Los de ella, han perdido la luz que los iluminaba cada día, tornándose ahora oscuros, casi inexpresivos; su sonrisa, también ha desaparecido. Hay que nadar a través de sus pupilas para ver realmente sus sentimientos, pero el joven sabe cómo hacerlo y puede vislumbrar el daño que le corrompía por dentro, que él mismo ha causado con sus falsas palabras. Ve en el reflejo de su mirada el engaño, la verdad, la ceguera, la ingenuidad, la decepción, pero sobre todo, sabe que ella ha muerto por dentro, y que sus sentimientos hacia él ya no son los mismos de antaño, ya no puede confiar en él. Ante el muchacho sólo yace un cuerpo vacío, el cuerpo de la joven que él amó alguna vez, o al menos, eso le hizo pensar a ella.

¡Pobre niña, tan crédula! Se creyó todas sus palabras, y ahora todo ha acabado, una chica destrozada y un joven culpable. Tal vez nunca debería haber ocurrido tal situación, pero ninguno sabía que sus sueños finalizarían de tal manera.

Ella ya no puede soportarlo más, y se abalanza sobre él, abrazándolo mientras le proporciona un efímero beso, lleno de sentimiento. Seguramente, el último que le daría jamás. Luego se separa lentamente y lo mira a los ojos, con dos tristes lágrimas deslizándose en los de ella. Le sonríe triste y se da la vuelta, dispuesta a irse. El chico no la detiene, comprende la situación y sólo quiere que ella sea feliz, así que la deja marchar en silencio, mientras su corazón se deshace en pedazos a cada paso que ella da en la dirección contraria.

¿Realmente… era lo mejor?

Solo el futuro lo sabrá.

martes, 24 de agosto de 2010

Vampire.

Tu olor y tu sangre son como una droga para mí. Desde el primer momento en que te vi, te he deseado como a nada en el mundo. Y ahora, por fin has llegado a mi humilde morada, esta pequeña mansión a las afueras de la ciudad, una herencia de la familia. Por mucho que te esfuerces por correr, no conseguirás salir de aquí. Por mucho que te escondas, te encontraré. Sigo tus pisadas en las tinieblas del pasillo, hasta llegar al estudio. Entro y cierro lentamente la puerta tras de mí. Estamos en la más remota oscuridad, pero, aún así, noto tu agitada respiración. De un salto, me planto detrás de ti. Te sujeto los hombros para que, si te resistes, no logres zafarte tan fácilmente de mí. A medida que me acerco más a ti, siento cómo mi pulso inexistente se acelera más y más. Mi boca se desliza por tu cuello hasta llegar al punto en que se une a los hombros. Tú estás petrificada, el susto te ha dejado en estado de shock. Aprovecho la situación para morderte lentamente. Por un momento, te vuelves tensa y reprimes un grito de dolor. En cuanto me separo de ti, tus músculos vuelven a relajarse y caes inconsciente en mi regazo. Te cojo suavemente, incluso con ternura, entre mis brazos y transporto tu delicado cuerpo hasta la habitación de invitados, donde te deposito dulcemente en el centro de la cama con dosel del centro del cuarto. Me quedo un rato mirándote fijamente, admirando tu belleza. Eres aún más hermosa cuando descansas. Ahora duerme pequeña, cuando despiertes serás mía y te convertirás en mi reina. Te estaré esperando…

miércoles, 11 de agosto de 2010

Christmas.

Bueno, este es un relato cortito que escribí hará un par de años para el instituto, sé que no estamos en navidades, pero me da pereza esperar a que lleguen xD

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Me encuentro caminando sobre la suave y blanda nieve, mientras mis sordos pasos quedan grabados sobre la superficie de ésta. A mi alrededor hay muchos árboles, sin hojas, que alzan sus ramas hacia la tenue luz del Sol. Llego a un punto en que me paro en seco, me encuentro a un reducido grupo de leñadores, cortando los pequeños abetos que crecen en el bosque. Todavía no me han visto, así que me doy la vuelta lentamente, procurando hacer el menor ruido posible, y vuelvo a la ciudad.



La verdad, hubiera preferido quedarme en la tranquilidad en la que me había sumido cuando estaba en el campo, pero se habrían percatado de mi presencia y no cesarían de hacerme preguntas.


Odio el ruido que producen los coches y el gentío, de un lado a otro, mas no me queda otro remedio que volver, ya que mi casa y mi familia se encuentran allí.


Cuando alcanzo el centro de la cuidad, me empieza a envolver una sensación de agobio. Todos muy juntos, caminando mientras se propinan empujones e intentando buscar un hueco libre por el que pasar. No quiero ni imaginar como me sentiré dentro de un rato, cuando llegue al centro comercial, por eso evito ir en las horas punta como ésta, pero no habría pasado de no haberme encontrado con esos leñadores obstaculizando el paso y chafándome mi tranquilo paseo.


Entro con dificultad en el gran edificio, lleno de comercios, cafeterías y restaurantes; y me dirijo a la tienda de ropa más cercana. Sólo quiero mirar, pero el establecimiento está colmado de gente y no se puede comprar nada sin tener que esperar en una larga cola que atraviesa la tienda; además, casi todo se encuentra agotado, así que voy al supermercado. Éste está más vacío y uno puede caminar tranquilamente. Compro las cosas que hacen falta para hacer la cena y me voy.


Llego a la calle donde se encuentra mi casa y observo a mis vecinos mientras decoran las suyas. Me encuentro ante la puerta de la valla que da a mi jardín, y antes de entrar noto la presencia de dos hombres colocando una gran cantidad de luces en el tejado, las ventanas, etc., mientras que en el interior se ven dos siluetas, una grande y otra más pequeña que la primera, colocando unos adornos en lo que parecía un gran árbol navideño. Mi casa no está tan adornada como las demás, no obstante me gusta como está, con poquitas cosas y sin el ambiente muy cargado.


Recorro el camino que atraviesa el jardín y llego al porche. Dentro de la casa se encuentran mis padres, que están sentados en el salón y mis hermanas, que juegan con las muñecas.


–Ah… Qué alivio –suspiro.


Dejo las bolsas en la cocina y vuelvo con mi familia. Estoy contenta con mis navidades, tranquilas y sin estrés. Porque la Navidad no son sólo regalos y adornos, sino que es mucho más que eso, es un ambiente en que toda la familia permanece unida en un entorno de felicidad y serenidad.

lunes, 9 de agosto de 2010

I lost you.



Te perdí.


No supe quererte y te perdí. No supe darme cuenta de tus verdaderos sentimientos hacia mí, y ahora, te has ido para siempre. Las cosas no podrán volver a ser como antes, ni ahora, ni nunca, y todo por mi culpa. Maldita sea, me dejé llevar por un arrebato de dolor y ahora las cosas han ido a peor. Una vez dudé si todavía te amaba, me cegué de nuevo, y corté los lazos que en la distancia nos unían, dejando dos corazones rotos, y más dolor. Éste se hace más intenso cada día que pasa, añorando aquel amor que un día lo llenaba. Este mes sin ti me he dado cuenta de lo mucho que te necesito, muchos pensarán: “será masoquista”, “qué mentirosa”. No, sólo estaba confusa, no sé lo que quiero, y eso ha causado mucho sufrimiento. Sé que nada será igual, que no se puede volver atrás en el tiempo, que el daño está hecho, pero tan sólo te pido una cosa… un pequeño favor, por favor, perdóname, he sido una estúpida pensando que todo iría mejor si acabábamos con esto. Mas me equivocaba, sólo empeoré la situación. En este momento me muerdo las lágrimas que quieren caer por mi rostro, recordándote. Lo siento, lo siento mucho…

martes, 29 de junio de 2010

You.



Tú, que siempre estabas a mi lado. Tú, que me dijiste que me amabas más que a nada en el mundo, que estaríamos eternamente juntos, que nada nos separaría jamás… Tú, ya no eres nada para mí… Fui una completa estúpida, pensando que todo lo que me prometías era cierto, pero ahora comprendo que no eran más que sucias mentiras. Te vi aquel día en el parque, mientras paseaba. Te encontrabas tonteando con aquella chica, e incluso llegaste a besarla… Me alejé lo más rápido que pude en dirección a mi casa, pensando que podría haber sido un error, que ése no eras tú. Me derrumbé sobre mi cama, intentando reprimir las lágrimas, pero había instantes en los que no servía de nada y una gota se deslizaba sobre mi rostro. Creí estar equivocada, mis sentimientos hacia ti me habían cegado completamente, sin embargo, desde esa tarde, te he visto con otras… Ahora no me queda ninguna duda, aquél eras tú. Ahora quiero que sepas que no te quiero volver a ver. Para mí, tú ya estás muerto. Ya no eres nada para mí…

domingo, 20 de junio de 2010

¿Is that the end?

¿Qué hacer? Ya no sé lo que siento, la confusión entrelaza en mi cabeza los pensamientos, impidiéndome pensar con absoluta claridad ¿Qué debo hacer? No lo sé, estoy confusa. Mis errores hacen que me desmorone ante todos, pero nadie se da cuenta, qué mas da.


No sé a quién preguntarle, tengo miedo de equivocarme de nuevo y echar todo abajo, destruir una amistad que no quiero perder.

Estoy sola, aquí, las lágrimas quieren caer, por diferentes motivos, pero no lo hacen. No quiero que me vean, por eso escondo mis sentimientos en lo más hondo de mi ser, tragándome esas gotas, que podrían desahogarme al menos por un efímero instante.


¿Tal vez se está acercando el fin?




martes, 15 de junio de 2010

Mirror.


Tan cerca y a la vez tan lejos el uno del otro, separados por un único cristal que dividía sus destinos y sus vidas para siempre. Sus rostros reflejaban desesperación, tristeza; pero nada podían hacer, por mucho que habían tratado de quebrantarlo, todo esfuerzo había sido en vano, éste volvía a su forma original al instante. Una lágrima corría por el rostro de la joven, miraba, impotente, cómo el chico daba golpes sin cesar al cristal, sin conseguir nada en absoluto. Se detuvo un instante, tenía la cabeza gacha, y su mano estaba apoyada contra la “pared”. Ella, sin poder evitarlo, colocó la suya en donde estaría la otra si no hubiera nada que los separara y miraba fijamente a su compañero, aunque en su interior se había desatado un fuerte sentimiento por él, aún seguía siendo su amigo. Éste se fijó en el gesto de la chica y su mirada se tornó aún más triste, deseaba poder abrazarla fuertemente entre sus brazos, consolarla, darle el cariño que nadie le había dado nunca, pero era imposible; y todo por culpa de aquel maldito cristal.


domingo, 13 de junio de 2010

Hate you, Love you.

¿Por qué aún te amo? ¿Por qué, después de todo lo que has hecho…? Dicen que el ser humano es el único que tropieza varias veces con la misma piedra, y creo que realmente es cierto. Siempre quedará en mi mente esa imagen, tu “traición” –por decirlo así-… tus mentiras… todo… odio todo eso, mas no puedo olvidar los momentos que pasamos juntos, tus besos, tus caricias, el calor de tu cuerpo junto al mío… Este dolor me quiebra lentamente por dentro, confundiéndome más y más cada día que pasa. Te odio y te amo al mismo tiempo, dos sentimientos incompatibles que se entrelazan en mi interior, matándome poco a poco.



miércoles, 9 de junio de 2010

Number One.



Intenté ser perfecto. Todos esos días matándome a estudiar para sacar mejores notas, la idea de ingresar en el equipo de fútbol del instituto, los numerosos problemas a los que me he enfrentado, todo, absolutamente todo, lo he hecho por ti, aunque no me creas. Por conseguir tu aprobación, para que me aceptes como tu hijo que soy. Siempre me echas en cara lo buen estudiante que eras, un estudiante de sobresalientes, al que todo se le daba perfectamente, fuera lo que fuese. Por desgracia, no he sido el chico que esperabas. Soy un negado para los estudios, casi siempre apruebo con un simple bien, pocas veces con notables, y mejor ni hablar de lo que viene después; pero con eso no te basta, quieres que sea como tú cuando tenías mi edad, algo que para mí es algo prácticamente inalcanzable. Por muy grande que sea mi esfuerzo por complacerte, no consigo mejorar en clase, mis notas siguen exactamente iguales; y en los partidos, el equipo nunca ha conseguido una mísera victoria gracias a mí, ya que me paso casi todo el tiempo en el banquillo. Y, ¿qué es lo que obtengo a cambio? Únicamente gritos y reprimendas. Ya estoy harto de esta vida contigo, ojala estuviera mamá aquí, para hacerme sentir mejor y darme el cariño y el afecto que nunca me has dado. Todo esto ha sido, en gran parte, por tu culpa, nunca me has aceptado tal y como soy, con mis virtudes y mis defectos, como haría cualquier padre. Has hecho absolutamente todo lo contrario, hacer que me sienta culpable por haber nacido así. Siendo que fuera otra persona, completamente distinta a mi verdadero yo, pero ya me he cansado, a partir de hoy seré yo mismo, y nadie podrá impedírmelo. Ni siquiera tú. Intenté ser perfecto, y he fracasado. Lo siento mucho... pero no puedo ser quién no soy. No puedo ser el número uno.

lunes, 7 de junio de 2010

PH.

Éste es un fic que escribí para un trabajo de lengua. Los personajes son Reo y Elliot, de Pandora Hearts, que junto que Xerxes, son mis personajes favoritos de la serie :3
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Cerró la puerta tras de sí y se sentó en el sillón, desde el cual encendió su reproductor de música. Cerró los ojos y se concentró en los sonidos que salían de aquel aparato, estos eran un poco estruendosos, pero le gustaban y conseguían que se relajase. Cosa que le venía muy bien, ya que lo que más necesitaba en ese momento era tranquilidad. Mientras escuchaba la melodía de la canción, la cual tenía una letra triste, le vinieron a la mente momentos con su familia, sus amigos y, aunque pareciera imposible, de Reo, su sirviente; mas Elliot, que así se llamaba el joven, sabía por qué había aparecido él en su cabeza. Reo no era un simple criado, era más que eso, su compañero y amigo de la infancia, que había estado con él en todo momento, daba igual si era bueno o malo, no se separaría de él. Aunque se enfadara con el chico de vez en cuando por echarle siempre la culpa, realmente no se sentía completo si él no lo reprendía por sus actos. Siempre decía que él tenía una gran amabilidad, cosa que Elliot no llegaba a entender por qué pensaba eso, si a él no le parecía que fuese amable con nadie, solo cumplía con su deber como legítimo heredero de la casa Nightray. De repente, Reo apareció en la estancia, sostenía en las manos un par de libros. Siempre que estaban juntos, Reo leía un libro mientras conversaban, y a veces le hacía comentarios de algún dato que encontraba interesante. Otra actividad que también le encantaba era la escritura, en sus momentos a solas se dedicaba a escribir historias cortas que después guardaba en una carpeta bajo su cama. Reo se sentó en el suelo, apoyando la espalda en el sillón, justo al lado de Elliot. Hablaron durante largo rato. Mientras, el joven Nightray recordaba cómo había sido Reo cuando llegó por primera vez a aquella mansión. Éste era huérfano, y, como tenía la misma edad que Elliot, su padre había decidido llevarlo a la casa para que le hiciera compañía a su pequeño hijo, ya que él mismo no podía pasar mucho tiempo con el niño. Cuando Elliot lo vio, pudo darse cuenta de que éste irradiaba un sentimiento de soledad y tristeza, además de la timidez que lo hacía tan callado. Pero las cosas habían cambiado, Reo ya no era el mismo de antes, ahora hablaba mucho más y parecía ser feliz. Elliot sonrió y se quedó dormido, mientras Reo depositaba una manta sobre él y se sentaba de nuevo a su lado.

miércoles, 2 de junio de 2010

Nightmare.

Corría sin parar a través de la espesura del bosque. Veía una columna de humo elevándose sobre las copas de los árboles, supo que ocurría algo, y que, seguramente, no era nada bueno. Esquivaba con torpeza los numerosos obstáculos que se encontraban en su camino, cayendo varias veces sobre el barro formado la noche anterior, pero esto no le impedía levantarse de nuevo y seguir en una sola dirección, hacia aquella nube gris. Parte de su ropa se desgarró al pasar junto a unas zarzas que crecían al borde del angosto sendero. Finalmente atravesó un último arbusto y se desplomó en el suelo, jadeando y completamente agotado. Al levantar la cabeza se quedó paralizado, su aldea, su casa, todo ardía en llamas. Podía oír los gritos de la gente que continuaba atrapada en sus hogares. De repente, uno de los chillidos captó su atención y lo hizo reaccionar. Provenía de una pequeña vivienda no muy lejos de donde se encontraba. Se dirigió a ella usando las pocas fuerzas que le quedaban, no se rendiría. Las voces que había escuchado eran de su propia familia, que aún seguía con vida, dentro de la casa. Sin pensárselo dos veces, entró. Vio a un reducido número de personas que se agrupaban bajo la escalera, donde el fuego no había llegado todavía. Se dirigió hacia ellos, pero cuando estaba a poco menos de un metro, se oyeron varios disparos, procedentes de diversos ángulos. Todo ocurrió de manera rápida y confusa. Se paró en seco, con los ojos completamente abiertos. Un charco de sangre se había formado frente a él y poco a poco llegaba a sus pies. Su ropa y su rostro también habían quedado manchados de aquel líquido carmesí. Aquello que tanto odiaba. Tras un rato volvió en sí. Percatándose de la situación. Toda su familia yacía en el suelo, inmóvil. Se dejó caer de rodillas sobre el charco y gritó con todas sus fuerzas, se sentía impotente al no poder haber hecho nada para salvar sus vidas, ahora todos habían muerto. Ya no le quedaba nada, estaba solo. Lo único que quería era gritar, gritar hasta quedarse sin voz, y esperar a que las llamas lo consumieran.
Se despertó gritando, agitado. Miró a su alrededor, estaba en su casa, tendido en su cuarto sobre la cama. Ésta estaba sin deshacer, se había quedado dormido mientras leía. “Todo ha sido un sueño”, pensó mientras se encogía sobre sí mismo, agarrando fuertemente las mantas, como si pudieran escaparse de sus manos en cualquier momento. “Una pesadilla…”, se repitió. Una pesadilla que lo atormentaba noche tras noche.


miércoles, 19 de mayo de 2010

Feelings.

Cierro la puerta con un golpe seco, el cual resuena por toda la estancia, prácticamente vacía. Me dejo caer sobre la cama, haciéndome un ovillo en ella, pensando en todas esas cosas que me gustaría cambiar, todo lo que odio, todo lo que dificulta mi vida a más no poder. Trato de evitarlos, siempre con una sonrisa en mi rostro, pero ésta desaparece al llegar a mi casa, a mi cuarto, aquí todos esos problemas me atormentan día y noche. Cojo el cojín y lo abrazo con fuerza, clavando las uñas en él. ¿Por qué no desaparecen por mucho que intente olvidar todo lo ocurrido? ¿Por qué esas palabras, que me dolieron tanto en su momento, siguen escuchándose en mi mente? ¿Por qué… no me dejan en paz…? Levanto la vista hacia la esquina, ahí descansa mi guitarra, esa “amiga” que me ayuda a desconectar de este mundo. Esa que siempre estará ahí, por mucho que ocurra, no como algunas personas, que llegan a tu vida, te la destrozan, y luego desaparecen. Me levanto, la cojo delicadamente por el mástil y vuelvo a mi cama, sentándome en el borde de la misma. Deslizo mis dedos por las cuerdas, está afinada aún. Cierro los ojos y comienzo a tocar. Los acordes suenan, mientras casi sin darme cuenta, empiezo a cantar una melodía llena de fuerza, de vitalidad, de sentimiento. Al cabo de un rato la canción finaliza, con un tono más suave y llevadero. Aún sin abrir los párpados, bajo la cabeza y sonrío levemente. La música hace que me desahogue, mientras toco, mi alma y mi mente se liberan, fundiéndose con las notas en una danza de libertad y emociones. Es una sensación increíble

jueves, 13 de mayo de 2010

Obra de arte

El teléfono sonaba sin parar. Una parte de mí deseaba acabar de una vez con aquel molesto ruido con un rápido golpe, mientras que la otra quería contestar la llamada con desesperación. Me sentía confuso, sin saber qué hacer, sentado en el suelo, contra la pared. ¿Debía confesar lo que había hecho? O, por el contrario, ¿sería mejor acabar con todo esto en seguida? Las paredes blancas de la habitación contrastaban con las manchas rojas que cubrían algunas zonas de la misma. Una magnífica obra de arte. Su cuerpo yacía inerte en el otro extremo del cuarto, sus ropas también estaban cubiertas de aquel líquido rojo tan hermoso para mí, pero para aquella escena, había tenido que renunciar a lo que más quería en el mundo, si hubiera sido otra persona el resultado habría quedado totalmente diferente. Abrí la ventana del cuarto, pude sentir la suave brisa del viento acariciándome el rostro. Subí al alféizar de la misma y me dejé llevar, relajando cada músculo de mi cuerpo, cada respiración, cada sentido. Caí al vacío.

viernes, 7 de mayo de 2010

Servant of Evil

Bueno, éste es un relato que escribí basado en un fragmento de la canción Servant of Evil de Vocaloid, concretamente en la parte en la que Len mata a Miku. Realmente es una de mis canciones favoritas, es muy bonita
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Miraba impotente mis manos manchadas de sangre. Sangre de aquella pobre joven de cabello esmeralda que no había hecho daño a nadie. Su cuerpo se hallaba ante mí, cubierto de esa sustancia roja carmesí que tanto odiaba. Sus ojos, ahora inexpresivos, habían guardado un día una mirada llena de alegría y calidez. Aún conservaba clavado en su delicado pecho el cuchillo con el que la había asesinado, aunque no tardé en extraerlo suavemente. Aparté el pelo que cubría su frente y la besé por última vez. La había amado con locura y, por mi culpa, ahora estaba muerta… pero otra persona, por la que entregaría mi vida, por fin había vuelto a sonreír. Mi cuerpo se dividió en dos: unas tristes lágrimas surcaban mi rostro, llorando por aquella joven, y una cálida sonrisa apareció, a su vez, feliz de haber conseguido hacer reír de nuevo a mi querida hermana.

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Bueno, para los que no conozcan la canción, aquí dejo el link del vídeo >.<

lunes, 3 de mayo de 2010

Noche de melancolía

Estoy absorta en mis pensamientos, sentada en el alféizar de mi ventana. Tras ésta, se extiende un gran valle verde, ahora bañado por la lluvia. Las negras nubes cubren por completo la luz de la luna, por lo que mi cuarto se encuentra prácticamente en completa oscuridad, exceptuando cuando cae algún rayo, iluminándola débilmente. Al parecer, la noche está triste, al igual que mi corazón roto. Aún recuerdo la primera vez que me dijiste “te quiero”, era un día lluvioso como éste, pero tú lo iluminaste. Hoy no ocurrirá lo mismo, ya que tú ya no estás aquí a mi lado, haciéndome sentir segura entre tus brazos y proporcionándome ese calor tan peculiar tuyo. Miro hacia el centro de la estancia dirigiendo mi mirada a una rosa que se encuentra en un pequeño jarrón sobre la mesa. Alrededor de la flor, hay unos pocos pétalos esparcidos. Se podría decir que ahora mismo soy como esa flor, aparento estar bien por fuera, pero en mi interior, me voy marchitando lentamente con el paso de los días, hasta que llegue el momento en que ya no pueda resistir más y mi existencia llegue a su fin. Sé que te prometí que viviría por los dos si te ocurría algo, pero nunca pensé que podría llegar a pasar esto… Verte sufrir de esa manera, mientras poco a poco morías y, finalmente, antes de que llegara la ambulancia, tener tu cuerpo inerte estrechado entre mis brazos. Aunque hayan pasado seis meses desde aquel incidente, en el que perdiste la vida, sigo arrepintiéndome de no haber podido hacer nada por ti en ese momento. Ya no puedo reprimir por más tiempo mi llanto. Unas pequeñas gotas se deslizan lentamente por mi rostro. Una gran cantidad de recuerdos tuyos llegan ahora a mi mente, provocando que cada vez me sienta peor. Ya no puedo dejar de llorar, la amargura que siento se acrecienta cada vez más. Bajo al piso inferior y me adentro en la cocina, busco por los cajones y cojo un pequeño cuchillo. Tras volver a mi habitación, me vuelvo a sentar tranquilamente en el alféizar. Por un momento, siento unas punzadas de dolor en mis muñecas. Veo cómo un líquido color carmesí se desliza hasta las puntas de mis dedos, y unas gotas se precipitan sobre la verde hierba. Siento mucho no haber cumplido mi promesa, pero ya no puedo seguir viviendo así. Poco a poco voy cerrando los ojos. Noto que cada vez está más cerca mi final y sonrío, mientras una última lágrima corre por mi cara, cayendo ésta en mi muñeca y mezclándose con el fluido rojo que emergía de la misma.

domingo, 28 de marzo de 2010

De nuevo por aquí ^^

Bueno, pues después de tener mi pequeño blog aparcado, he decidido intentar revivirlo. ¿Cómo? Pues sencillamente colgando algún escrito mío para empezar >.<
Éste lo escribí ayer, está dedicado a una amiga mía, la cual estaba mal ayer y, aunque yo tampoco me encontraba bien, que digamos, le escribí esto para intentar animarla un poco:
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Una sonrisa, es lo único que pido. Sé que es difícil cuando estás mal… pero te puede ayudar a sentirte mejor, aunque sea sólo un poco, una pizca, mas ya es algo. Lo digo por experiencia, ese gesto, no sólo quitará penas de ti, también harás que otros se sientan mucho mejor, viendo una iluminando tu joven rostro. Nunca te arrepientas de ser quién eres, aunque a veces no lo parezca, se te quiere. La vida es dura, lo sé, en ella habrá gente que te haga caer, pero también habrá otros que no dejarán que eso pase, o te tenderán la mano para ayudarte a levantarte de nuevo y seguir adelante. Nunca olvides esto, como me dijo un amigo una vez… “Jamás dejes de sonreír, nunca sabes quién se podría enamorar de tu sonrisa”.

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Bueno, a ella le ha gustado, espero que a los demás que lo lean les guste también :3