miércoles, 11 de agosto de 2010

Christmas.

Bueno, este es un relato cortito que escribí hará un par de años para el instituto, sé que no estamos en navidades, pero me da pereza esperar a que lleguen xD

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Me encuentro caminando sobre la suave y blanda nieve, mientras mis sordos pasos quedan grabados sobre la superficie de ésta. A mi alrededor hay muchos árboles, sin hojas, que alzan sus ramas hacia la tenue luz del Sol. Llego a un punto en que me paro en seco, me encuentro a un reducido grupo de leñadores, cortando los pequeños abetos que crecen en el bosque. Todavía no me han visto, así que me doy la vuelta lentamente, procurando hacer el menor ruido posible, y vuelvo a la ciudad.



La verdad, hubiera preferido quedarme en la tranquilidad en la que me había sumido cuando estaba en el campo, pero se habrían percatado de mi presencia y no cesarían de hacerme preguntas.


Odio el ruido que producen los coches y el gentío, de un lado a otro, mas no me queda otro remedio que volver, ya que mi casa y mi familia se encuentran allí.


Cuando alcanzo el centro de la cuidad, me empieza a envolver una sensación de agobio. Todos muy juntos, caminando mientras se propinan empujones e intentando buscar un hueco libre por el que pasar. No quiero ni imaginar como me sentiré dentro de un rato, cuando llegue al centro comercial, por eso evito ir en las horas punta como ésta, pero no habría pasado de no haberme encontrado con esos leñadores obstaculizando el paso y chafándome mi tranquilo paseo.


Entro con dificultad en el gran edificio, lleno de comercios, cafeterías y restaurantes; y me dirijo a la tienda de ropa más cercana. Sólo quiero mirar, pero el establecimiento está colmado de gente y no se puede comprar nada sin tener que esperar en una larga cola que atraviesa la tienda; además, casi todo se encuentra agotado, así que voy al supermercado. Éste está más vacío y uno puede caminar tranquilamente. Compro las cosas que hacen falta para hacer la cena y me voy.


Llego a la calle donde se encuentra mi casa y observo a mis vecinos mientras decoran las suyas. Me encuentro ante la puerta de la valla que da a mi jardín, y antes de entrar noto la presencia de dos hombres colocando una gran cantidad de luces en el tejado, las ventanas, etc., mientras que en el interior se ven dos siluetas, una grande y otra más pequeña que la primera, colocando unos adornos en lo que parecía un gran árbol navideño. Mi casa no está tan adornada como las demás, no obstante me gusta como está, con poquitas cosas y sin el ambiente muy cargado.


Recorro el camino que atraviesa el jardín y llego al porche. Dentro de la casa se encuentran mis padres, que están sentados en el salón y mis hermanas, que juegan con las muñecas.


–Ah… Qué alivio –suspiro.


Dejo las bolsas en la cocina y vuelvo con mi familia. Estoy contenta con mis navidades, tranquilas y sin estrés. Porque la Navidad no son sólo regalos y adornos, sino que es mucho más que eso, es un ambiente en que toda la familia permanece unida en un entorno de felicidad y serenidad.

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