Éste es un fic que escribí para un trabajo de lengua. Los personajes son Reo y Elliot, de Pandora Hearts, que junto que Xerxes, son mis personajes favoritos de la serie :3
----------Cerró la puerta tras de sí y se sentó en el sillón, desde el cual encendió su reproductor de música. Cerró los ojos y se concentró en los sonidos que salían de aquel aparato, estos eran un poco estruendosos, pero le gustaban y conseguían que se relajase. Cosa que le venía muy bien, ya que lo que más necesitaba en ese momento era tranquilidad. Mientras escuchaba la melodía de la canción, la cual tenía una letra triste, le vinieron a la mente momentos con su familia, sus amigos y, aunque pareciera imposible, de Reo, su sirviente; mas Elliot, que así se llamaba el joven, sabía por qué había aparecido él en su cabeza. Reo no era un simple criado, era más que eso, su compañero y amigo de la infancia, que había estado con él en todo momento, daba igual si era bueno o malo, no se separaría de él. Aunque se enfadara con el chico de vez en cuando por echarle siempre la culpa, realmente no se sentía completo si él no lo reprendía por sus actos. Siempre decía que él tenía una gran amabilidad, cosa que Elliot no llegaba a entender por qué pensaba eso, si a él no le parecía que fuese amable con nadie, solo cumplía con su deber como legítimo heredero de la casa Nightray. De repente, Reo apareció en la estancia, sostenía en las manos un par de libros. Siempre que estaban juntos, Reo leía un libro mientras conversaban, y a veces le hacía comentarios de algún dato que encontraba interesante. Otra actividad que también le encantaba era la escritura, en sus momentos a solas se dedicaba a escribir historias cortas que después guardaba en una carpeta bajo su cama. Reo se sentó en el suelo, apoyando la espalda en el sillón, justo al lado de Elliot. Hablaron durante largo rato. Mientras, el joven Nightray recordaba cómo había sido Reo cuando llegó por primera vez a aquella mansión. Éste era huérfano, y, como tenía la misma edad que Elliot, su padre había decidido llevarlo a la casa para que le hiciera compañía a su pequeño hijo, ya que él mismo no podía pasar mucho tiempo con el niño. Cuando Elliot lo vio, pudo darse cuenta de que éste irradiaba un sentimiento de soledad y tristeza, además de la timidez que lo hacía tan callado. Pero las cosas habían cambiado, Reo ya no era el mismo de antes, ahora hablaba mucho más y parecía ser feliz. Elliot sonrió y se quedó dormido, mientras Reo depositaba una manta sobre él y se sentaba de nuevo a su lado.

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