lunes, 19 de septiembre de 2011

Come, little boys and girls.

“¡Venid, damas y caballeros, niños y niñas de todas las edades!”


Todos se acercaron, curiosos por ver qué nuevos trucos les traía ese joven hombre. Portaba un curioso traje de payaso, tal vez por eso llamara tanto la atención. Los colores habían sido sustituidos por el blanco y el negro y, en lugar de llevar peluca, vestía una especie de sombrero con un cascabel. Éste hizo un gesto con la mano, invitando a los pequeños a entrar. Los padres, al ver que el chico se haría cargo, se marcharon, pues tenían tareas que hacer.

Una vez dentro, el “bufón” cerró la puerta de la pequeña carpa que había sido montada en la plaza. Miró a todos lados y asintió, satisfecho con la cantidad de espectadores que tendría.

“Venga pequeños, quiero oír vuestros gritos”, pensó, mientras una macabra sonrisa surcaba su rostro maquillado.

Caminó hasta el escenario, el cual se encontraba al fondo de la estancia, y se plantó justo en el centro, dispuesto a comenzar su show.

-Bienvenidos, niños y niñas, hoy será un día inolvidable para todos y cada uno de vosotros. Recordad muy bien esas palabras, porque cuando esto termine, veréis que tengo razón –Seguidamente se desvaneció en la oscuridad, lo último que pudieron ver de él fueron sus ojos, ahora rojos y brillantes.
Entonces el telón se abrió y comenzaron a aparecer unas extrañas sombras, las cuales portaban máscaras, de diversos colores, formas y tamaños. Las figuras sobrevolaban las cabezas de los allí presentes, mientras que ellos expresaban el asombro que sentían con sus rostros: algunos sonreían y trataban de tocar aquellas siniestras siluetas, mientras que otros gritaban de terror y se cubrían la cabeza con las manos.
Uno de los misteriosos seres tomó a un pequeño y lo transportó hasta el centro de la estancia, donde había vuelto a aparecer el payaso. Éste tomó al chico y presionó levemente sus pómulos, mostrando su rostro a los demás muchachos. Las facciones de su cara mostraban que en ese momento estaba sintiendo verdadero horror, lo que satisfacía al hombre.

Todos los demás comenzaron a gritar, pero no podían hacer nada aunque los superaran en número, ya que de un momento a otro había aparecido una reja que separaba al público de los que estaban en escena. Pero tampoco podían huir, las sombras habían bloqueado todas las salidas posibles. Aquello era una trampa, y todos caerían.

La “diversión” duró aproximadamente una hora más, entre cuchillos voladores, bolas ígneas y, sobre todo, más chillidos de terror.

Al finalizar, los barrotes desaparecieron y un foco de luz alumbró al joven hombre:

-Tenía razón… ¿verdad? –dijo mientras lucía una de sus peculiares sonrisas.

Pero algo había cambiado. Éste residía en que el maquillaje que le ocultaba el rostro, que se había derretido con el fuego, por lo que ahora los niños podían observar un rostro demacrado, lleno de cicatrices, lo que hacía que pareciera más macabro aún.

“Y lo mejor de todo, es que no podréis hablar de ello”, la voz resonó en toda la estancia, seguida de una terrorífica risa que le helaría la sangre hasta el más valiente.

Todos salieron en silencio, en estado cercano al shock, algunos deseaban no haber entrado nunca, otros simplemente no pensaban en nada, estaban muy afectados; y, la gran mayoría coincidía en lo mismo, querían olvidar aquel espectáculo, más cercano a una pesadilla que a un show. Pero, como dijo el payaso… nunca lo lograrían.

2 comentarios:

  1. Oooh!! Me ha gustado el personaje malvado, al final me lo imaginé todo feo XD
    Genial, está genial =)

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  2. Yo también me lo imaginé feo en su momento xD
    Me alegro de que te guste ^^

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